Peluches térmicos que ayudan a conciliar el sueño

Últimamente se han leído algunas polémicas sobre el tema de cómo conseguir que un bebé duerma. Muchas madres se declaran víctimas del método Estivill. La polémica arraiga básicamente en si hay que dejar que el bebé llore o no; si esto es correcto o si no es bueno. El famoso método Estivill propugnaba esto de dejarlo llorar. Y ahora algunos padres y algunos psicólogos advierten de las posibles malas consecuencias de hacerlo. De hecho, el mismo Estivill comentó que su método era para niños a partir de tres años.

Sin entrar en la polémica, lo único que quiero es compartir una buena práctica para ayudar bebés a dormirse, basada en mi propia experiencia y en la Programación Neurolingüística, además del truco de los warmies, claro. Porque como veréis, mi manera de entender este acto no es la de poner a mi hijo a dormir, sino la de ayudarlo a dormirse (cosa que es muy diferente).

Cómo ayudar a que un bebé se duerma

Al cabo de los meses, cuando nació mi hijo, justamente la tarea de ayudarlo a dormirse y cuidarlo por la noche la asumí preferentemente yo. Así, recordé el método del vídeo que veremos a continuación, pero no lo quería aplicar del todo por aquello de cómo lo sostenía. Me daba miedo hacerle daño, o incluso temía que le pudiera causar algún problema cerebral… En definitiva, creía que tenía que encontrar una manera propia para ayudar mi hijo a que se durmiera.

Entonces empecé a desarrollar un sistema propio basado en la práctica del espejo (Mirrorring). Entraré con más detalle en otro artículo a explicar qué es esto del mirroring, por qué funciona, qué aplicaciones tiene, etc. Ahora, resumiéndolo de una manera muy simplista, para no alargarme os diré que mi sistema se basa fundamentalmente en la coordinación de mi respiración con la de mi hijo.

Cada bebé es un mundo

Además, este sistema os permite ir adaptándolo a las nuevas necesidades y preferencias que os puedan ir surgiendo a vuestro hijo y a vosotros a medida que vaya creciendo. Por ejemplo, ya he comentado ante, que al principio a mi hijo y a mí nos iba bien que fuera a dormir estando yo de pie y él a cuestas. Ahora que tiene 10 meses él prefiere estar más inclinado y a mí también me es más fácil de sujetarlo así, porque ya pesa más. Lo que sí que se mantiene es el acompasamiento de la respiración.

Vosotros mismos ya iréis viendo cómo evoluciona todo ello, porque el vínculo y la relación que cada cual de vosotros tenéis con vuestro hijo es única y somos sólo nosotros mismos, quienes como padres, vamos realmente redescubriendo nuestro hijo día a día.

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